Cáncer de mama y trabajo

Cuando se habla de cáncer laboral lo habitual es limitarse a ciertos tipos de cáncer.
  • Ayuda a ello la formación de los higienistas, que tendemos a centrar la atención en controlar qué inhalamos al respirar y esas exposiciones nos llevan a fijarnos en los cánceres de pulmón, hígado, vejiga, leucemias...
  • Ayuda la falta de perspectiva de género, la mayoría de los criterios usados para evaluar riesgos se basan en la biología de los trabajadores de sexo masculino y falta información sobre los efectos de esas mismas condiciones de trabajo sobre las mujeres. No las embarazadas o lactantes, sino las trabajadoras.
Te propongo un sencillo experimento, pon en tu buscador "riesgos laborales mujer" y verás de qué hablo.
  • Ayuda la legislación, que cuando habla de cancerígenos sólo se fija en cancerígenos químicos aunque más de 2/3 de los 3 millones de trabajadores españoles expuestos a cancerígenos en su trabajo lo están a agentes que jamás verás en una botella (lo del lema del "Tio Pepe" es lenguaje figurado).
  • Incluso entre los agentes químicos existen grietas, nada menores, en la normativa pues los combustibles de automoción, los cosméticos y los medicamentos quedan excluidos de las obligaciones de etiquetar informando de los riesgos y, por supuesto, existen cancerígenos en esos tres grupos.
He revisado decenas de prospectos de medicamentos antitumorales, todos ellos con principios activos en la lista de cancerígenos probados, y sólo en uno hallé una advertencia a la enfermera que los administra: "Contiene lactosa". 
  • La excusa de la legislación sirve de coartada para que se perpetúe el olvido. Así, cuando las agencias especializadas en Prevención elaboran material divulgativo se "olvidan" de los cancerígenos más conspicuos.


Por todo ello es importante la publicación del informe "Working Women and Breast Cancer. The State of the Evidence" por parte de la californiana Breast Cancer Found. En el texto se presenta un meta-análisis de la bibliografía científica que relaciona cáncer de mama y ciertos sectores de ocupación. Las evidencias demuestran que las mujeres que trabajan en determinados sectores ven incrementado el riesgo de desarrollar una neoplasia mamaria: peluqueras, enfermeras, técnicas de laboratorio, maestras, administrativas y, muy especialmente, trabajadoras a turnos en cualquier sector pueden ver incrementado significativamente el riesgo de cáncer un 50% más, el doble, el triple... que la población no trabajadora.

No soy capaz de comprender por qué no se ofrecen mamografías sistemáticas en los reconocimientos médicos para estos perfiles de trabajadoras.

Han pasado 315 años desde que Berdinardo Ramazzini asociara por primera vez en un texto médico el cáncer de mama a determinadas ocupaciones y la bibliografía actual ha ampliado sobradamente esos conocimientos. Esperemos que publicaciones como esta ayuden a cambiar de una vez por todas esa resistencia a considerar que el cáncer de mama es una lotería ajena a la empresa y se adecuen los protocolos médicos para garantizar la protección de la salud, también, de las trabajadoras.


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